SAN

28 julio, 2021 0 Comments

En días pasados Félix Paredes Cardi, de los poquísimos ganaderos que, como se hace
en países más avanzados, no vende becerros sino toros evaluados adrológicamente
(de la raza Senepol), expresó su preocupación por los ataques contra la producción y
consumo de carne de res en España y otros países. La empresa que producirá carne
artificial en Israel, iniciando con 5 mil hamburguesas diarias el próximo año, proclama
que genera 80% menos de gases de efecto invernadero, usa 99% menos tierra y 96%
menos agua que la produccion tradicional de carne. De igual manera en Europa y
Norteamérica también se han caldeado los ánimos con la producción de carne de
laboratorio. Sin embargo, según la FAO y la OCDE la producción de carne de vacuno
crecerá a 75 millones de toneladas para 2030 porque la demanda de carne de vacuno
aumentará 5.8%, 13.1% cerdos, 15.7 ovinos y 17.8 la de aves, es decir, en vez de
reducir hay que aumentar la producción para satisfacer la demanda.


PROGANA, con el apoyo del Gobierno Dominicano, de ADHA y de otras
organizaciones del sector privado, ha estado dando los pasos necesarios para que el
país recupere la autorización para exportar carne a Estados Unidos. Al parecer por fin
se logrará, en consecuencia, aunque se exporte poco, los precios y la calidad de la
carne para consumo interno (de la población y de los turistas) mejorarán.
Por las preocupaciones debido al impacto ambiental, los miembros del Consejo
Agropecuario del Sur (CAS) defenderán la ganadería en la Precumbre sobre Sistemas
Alimentarios que tendrá lugar en Roma del 26 al 28 de los corrientes. Hoy el Club
Internacional de Ganaderos inicia el primer Simposio Mundial sobre Ganaderia cuyo
objetivo principal es la defensa del sector.


La iniciativa BeefUp Sustainability de Cargill, hizo un compromiso para lograr una reducción
del 30% en la intensidad de los gases de efecto invernadero (GEI) en toda la cadena de
suministro de carne de res de Norteamérica para 2030.


El país está rezagado en acciones para reducir las emisiones contaminantes de vacas
y demás rumiantes. Se sabe que los sistemas silvopastoriles, además de mejorar la
rentabilidad, los suelos y el medio ambiente, son un mecanismo eficiente para reducir
emisiones. De igual manera lo podría ser la utilización en alimentación animal de algas
del genero Asparagopsis, que tenemos en nuestras costas, al igual que leguminosas
como leucaena, maní perenne y otras, para citar algunas opciones. Sin embargo, faltan
acciones concretas del sector privado y del gobierno en iniciativas conjuntas para que
la ganadería sea más amigable con el medio ambiente y mejor negocio.


Fuente de información: Lidio Martínez Cairo.

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