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31 mayo, 2023 0 Comments

Las distocias, como se le conoce a los partos difíciles, son relativamente frecuentes en bovinos, principalmente en lecherías especializadas. Un buen manejo del preparto y un control veterinario adecuados permiten un mejor diagnóstico cuando se presenten.

Según el médico veterinario especialista, Ricardo Arenas, en un nuevo capítulo del Manual Práctico Ganadero elaborado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), las distocias causan graves perjuicios económicos a los ganaderos debido a la reducción de la fertilidad en las vacas relacionada con daños en el tejido uterino que incrementa la susceptibilidad a presentar metritis y retención de placenta, así como desplazamiento de abomaso y una mayor incidencia de distocias en partos posteriores.

La hipocalcemia o fiebre de leche ocurre por bajos niveles de calcio en la sangre y puede generar vaca caída en el periparto que es el periodo alrededor del parto, tanto antes como después de este. Es una condición fisiológica que afecta en mayor o menor grado a todas las vacas al momento del parto. Sin embargo, muchas logran activar los mecanismos naturales para superarla sin contratiempos.

La presentación de distocias o retención de placentas, se puede prevenir con dietas muy bajas en calcio durante el preparto buscando generar una especie de hipocalcemia leve, con lo que se activaría previamente el mecanismo de movilización de calcio desde los huesos de la vaca para cuando el animal lo requiera a la hora del parto o en la producción láctea.

Una forma adicional de prevención consiste en utilizar sales aniónicas que producen una acidez del organismo de la vaca por lo que esta buscará compensarlo mediante la liberación de fosfatos de sus huesos lo que arrastrará consigo la liberación del calcio requerido al momento del parto. (Lea: Distocia en bovinos, un mal al que se le debe prestar atención)


Problemas del parto


Otro de los problemas al momento del parto es la cetosis que se refiere al aumento de cuerpos cetónicos en la sangre originados, en este caso, por el desbalance energético propio del preparto y el comienzo de la lactancia puesto que en dichos momentos necesita más energía.

Esta condición se relaciona, en muchos casos, con la condición corporal del animal y su acumulación de grasa. Excesos de esta grasa generan, más fácilmente, problemas de cetosis y distocia, por lo que la condición corporal ideal a la que debe llegar el animal al parto es de 3,5 en la escala de valoración tradicional.

Cabe recordar que el peso al primer servicio debe ser del 65 al 70 % del peso adulto, y para el momento del parto el peso de las novillas deberá estar en el 85 % del peso adulto.

Las distocias también se pueden producir por mala posición del feto, lo que requeriría en muchos casos una atención médica veterinaria adecuada, al momento del parto, con maniobras obstétricas especiales para proteger la vida de la madre y del ternero. (Lea: Las 5 enfermedades reproductivas que más afectan al ganado en Colombia)

La muerte fetal es también una condición que puede conducir a la distocia y no solo al aborto mismo, puesto que el feto muerto no ayudará a su expulsión.


Retención de placenta


Por regla general, un parto se debe producir entre 30 minutos y 2 a 3 horas siempre que el proceso se dé normalmente de manera progresiva. Se habla de partos distócicos si la labor de parto se demora más de 3 horas.

La retención de placenta en muchos casos puede ser la manifestación de enfermedades infecciosas como la brucelosis y la diarrea viral bovina, pero también puede ser producto de enfermedades metabólicas fruto de gallas en la preparación y cuidado del preparto.

La mayoría de las vacas expulsan la totalidad de la placenta en las primeras 12 horas después del parto. Cuando existe retención de placenta es necesario realizar tratamientos para que el animal la libere completamente y así evitar una infección uterina frecuente en estos casos.

Las placentas retenidas se presentan más fácilmente en casos de distocias, intoxicaciones, abortos y por enfermedades metabólicas e infecciosas.

El tratamiento para las placentas retenidas se basa en facilitar los mecanismos naturales de su expulsión con hormonas como la oxitocina y la prostaglandina. Estos medicamentos promueven el movimiento muscular del útero y la subsiguiente liberación de la placenta. (Lea: ¿Qué tipos de tratamientos existen para la retención de placenta?)

No se recomienda la remoción manual de una placenta que se encuentra adherida al útero puesto que generaría, seguramente, hemorragias e infecciones en el útero, reduciendo la fertilidad posterior.

Otros problemas durante el parto incluyen prolapso uterino, prolapso vaginal, rasgado de la vagina y torsión del abomaso, cada uno de los cuales podrá tener repercusiones en la fertilidad posterior de los animales, y por consiguiente, en la rentabilidad del negocio ganadero.

Ante estas circunstancias es indispensable la implementación de un adecuado plan sanitario del programa de preparación preparto y la supervisión y atención a los casos clínicos por parte de un médico veterinario.

Info: https://www.contextoganadero.com/ganaderia-sostenible/distocias-y-retencion-placentaria-dos-problemas-con-efectos-en-la-rentabilidad

Imagen: www.intagri.com

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