SAN

31 agosto, 2022 0 Comments

A final de la década de los 80 y principio de los 90, al valle de Constanza se le llamaba el valle de la muerte por el uso indiscriminado de plaguicidas y pesticidas que se utilizaba en los cultivos. En aquel momento el empleo de agro-tóxicos era cosa común para nuestros agricultores, provocando no sólo que los productos de consumo cosechados en nuestras tierras resultaran poco confiables para la población, sino que también resultaba perjudicial para los trabajadores de la tierra y todos los residentes en la zona, quienes se enfermaban muy frecuentemente de las vías respiratorias y la piel.

La venta y uso de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP’s) en la República Dominicana provocó que se realizaran una serie de estudios por organizaciones internacionales de renombre y prestigio entre las que podemos citar el PNUD, y que su divulgación provoco pérdidas millonarias al sector agrícola de Constanza y el consumo nacional se desplomó.

El sector agropecuario siempre ha sido considerado como pivote de la economía dominicana, sin embargo, la participación porcentual dentro del Producto Interno Bruto agropecuario disminuyo notablemente de 13.9% en el 1989 a 12.7% en 1994 fruto de esta lamentable situación. En el año 1991 mediante decreto 217-91 se prohibió la entrada al país de Clordano, Dieldrín, Endrín, Heptacloro y Hexaclorobenceno considerados (COP’s) que dio inicio a una urgente transformación en la forma de producir, pero el impulso definitivo para corregir esta anomalía técnica y de regulación inicio con  la firma del Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes (COP`s) que fue firmado en Suecia el 22 de Mayo de 2001 y su objetivo principal fue proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los contaminantes orgánicos persistentes, de conformidad con el principio de precaución consagrado en el principio 15 de la Declaración de Río.

República Dominicana firmó el Convenio de Estocolmo y en diciembre de 2006, el Congreso Nacional ratificó su adherencia al mismo. Para el cumplimiento de este convenio nuestro país ha dado grandes pasos como lo fue el Plan de Reducción de contaminantes del Ambiente celebrado el 22 de octubre de 2008, en el cual nos comprometimos a reducir 12 de los más peligrosos Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP`s) como son: Aldrín, Dieldrín, Endrín, Clordano, Heptacloro, Hexaclorobenceno, Mirex, Taxofeno, DDT, Dioxinas, Furanos y compuesto de uso industrial PCBs.

Hoy podemos ver y disfrutar de los resultados de este esfuerzo en conjunto para producir alimentos de forma inocua para la salud humana y de animales. Un estudio financiado por el Departamento de Agricultura de los EE.UU. afirmó que el 97% de lo que producimos está libre de residuos de plaguicidas. Se tomaron 1,188 muestras y los resultados arrojaron que el riesgo de consumir frutas, hortalizas y vegetales con residuos de plaguicidas es de apenas un 3%, por presentar algún residuo de plaguicida ligeramente por encima del Límite Máximo Permitido (LMP), y que el 97% de las muestras analizadas estuvieron conforme con los parámetros técnicos recomendados y no evidenciaron la presencia de residuos de plaguicidas.

Un informe del Ministerio de Agricultura señala que la prueba cumple con los requisitos del “Métodos de muestreo recomendados para la determinación de residuos de plaguicidas a efectos del cumplimiento de los LMR (CAC/GL 33-1999 y normas internacionales”.

Los productos analizados fueron repollo, pepino, ajíes morrones y picantes, lechuga, tomate de ensalada, cundeamor, molondrón, cebolla, berenjenas chinas y criollas y mango, entre otros, cuyas muestras fueron tomadas en fincas de La Vega, Constanza, Jarabacoa, Línea Noroeste, Baní y Ocoa, así como en empacadoras , supermercados y el Mercado Nuevo de Santo Domingo.

Queda así evidenciado que las hortalizas, verduras y frutas que se cultivan en nuestros terrenos agrícolas, no son perjudicial para la salud humana y que por el contrario garantizan la más rica variedad de minerales y vitaminas para la preservación de la salud.

Raudy A. Cruz, Empresario agrícola

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